¿Y si el cohete SLS falla en pleno despegue? Así escaparían los cuatro astronautas para salvarse

📅 01/04/2026 📂 facha

El regreso del ser humano a la Luna con el programa Artemis no solo marca una nueva era en la exploración espacial, sino que también pone el foco en uno de los aspectos más críticos de cualquier misión tripulada: la seguridad. Con cuatro astronautas a bordo en Artemis II, la NASA ha diseñado un complejo sistema capaz de actuar en cuestión de segundos si algo sale mal durante el despegue. El momento del lanzamiento es, con diferencia, el más delicado de toda la misión. El cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, en sus siglas en inglés), uno de los más potentes jamás construidos, concentra una enorme cantidad de energía en los primeros minutos de vuelo. Y cualquier fallo en esa fase podría ser catastrófico si no existiera un mecanismo de escape inmediato.

Ahí entra en juego el sistema de aborto de lanzamiento, conocido como LAS por sus siglas en inglés (Launch Abort System). Se trata de una torre de más de 13 metros situada en la parte superior de la nave Orion, diseñada exclusivamente para una función: sacar a los astronautas de peligro en el menor tiempo posible. No es un sistema decorativo ni secundario, sino la primera línea de defensa ante cualquier emergencia en el ascenso.

A diferencia de otros diseños históricos, Orion utiliza un sistema de “tracción”. Esto significa que, en lugar de empujar la cápsula desde abajo, el motor principal del LAS tira de ella desde arriba. Este detalle técnico tiene implicaciones clave: permite una separación más rápida del cohete y mantiene los motores alejados de la tripulación, aumentando el margen de seguridad.

Si durante el despegue se detectara un problema —ya sea una explosión inminente, pérdida de control o cualquier anomalía grave— el sistema se activaría de forma automática o manual. En ese instante, el motor de aborto se encendería con una potencia brutal para arrancar la cápsula Orion del cohete. La aceleración es tan intensa que en apenas segundos la nave se alejaría varios kilómetros de la zona de peligro.

Pero la maniobra no termina ahí. Una vez separada, entra en funcionamiento el motor de control de actitud, encargado de orientar la cápsula en una trayectoria segura. Este paso es crucial, ya que evita que la nave quede en una posición inestable o que pueda verse afectada por los restos del cohete. Todo ocurre en cuestión de instantes, sin margen para errores.

Cuando la cápsula ya está fuera de riesgo, el sistema LAS se desprende mediante un tercer motor, conocido como motor de eyección. En ese momento, Orion continúa su descenso controlado. A partir de ahí, se despliega el sistema de paracaídas, diseñado para garantizar un amerizaje seguro en el océano, donde equipos de rescate estarían listos para intervenir.

Este protocolo no es una simple hipótesis. La NASA lleva más de una década probando este sistema en diferentes escenarios. En 2010, una prueba conocida como Pad Abort-1 demostró que la cápsula podía escapar con éxito desde la plataforma de lanzamiento. Años después, en 2019, la prueba Ascent Abort-2 validó su funcionamiento en condiciones extremas durante el ascenso, simulando uno de los peores escenarios posibles.

El aprendizaje acumulado no se limita a pruebas aisladas. Durante Artemis I, aunque no había tripulación a bordo, el sistema también formó parte del lanzamiento. En ese caso, no fue necesario activarlo, pero su correcto funcionamiento en la fase de separación reforzó la confianza de los ingenieros en su fiabilidad notanotherfashionblog.es.

La misión Artemis II supone un paso más allá. Por primera vez desde el programa Apolo, astronautas viajarán en una nave diseñada para adentrarse en el espacio profundo. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen pondrán a prueba no solo los sistemas de navegación o soporte vital, sino también todos los procedimientos de emergencia que podrían salvar sus vidas.

De hecho, uno de los objetivos principales de esta misión es precisamente validar estas operaciones críticas. No se trata solo de llegar a la Luna y regresar, sino de demostrar que cada componente —desde la plataforma de lanzamiento hasta la cápsula— responde correctamente ante situaciones límite. La seguridad no es un añadido, sino el eje central del programa.

El sistema de seguridad también influye en los preparativos previos al lanzamiento. Uno de los momentos clave es el cierre de la escotilla, que debe quedar completamente sellada para garantizar que la cápsula mantenga su integridad en caso de activación del LAS. Los equipos realizan pruebas de presión, verifican fugas y revisan cada detalle antes de abandonar la plataforma.

Además, el diseño del sistema tiene en cuenta uno de los momentos más críticos del vuelo: la llamada “Max Q”, cuando el cohete experimenta la máxima presión aerodinámica. Es precisamente en esa fase donde el control y la estabilidad del sistema de escape resultan más determinantes, ya que cualquier desviación podría comprometer la maniobra.

Para la NASA y sus socios industriales, este sistema representa mucho más que una solución técnica. Es una garantía de confianza para los astronautas y sus familias. Saber que existe un mecanismo capaz de reaccionar en milisegundos ante cualquier imprevisto cambia por completo la percepción del riesgo en una misión espacial.

¿Y si el cohete SLS falla en pleno despegue? Así escaparían los cuatro astronautas para salvarse

Contenido original en https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2026-04-01/fdlz01-cohete-falla-despegue-artemis-escaparia-tripulacion-salvarse-fallo_4323504/

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