Un juez detiene el sacrificio de los hipopótamos heredados del imperio de Escobar

📅 25/04/2026

Colombia se enfrenta a un dilema sin precedentes que entrelaza ecología, derechos de los animales y un legado incómodo del narcotráfico. Un juez en Antioquia ha decidido suspender cautelarmente el plan del gobierno para sacrificar al menos 80 hipopótamos que habitan en el río Magdalena y sus alrededores. Esta decisión frena, al menos temporalmente, la estrategia del Ministerio de Ambiente, que busca controlar una población estimada en 200 individuos, la cual representa una amenaza creciente para los ecosistemas locales y las comunidades cercanas.

El recurso admitido por el juzgado argumenta que la eutanasia podría infringir principios fundamentales relacionados con la protección animal y los derechos ambientales. Los demandantes, liderados por ciudadanos como Andrés Felipe Alzate Builes, exigen que se consideren alternativas no letales: esterilización, traslado a espacios controlados o reubicación en zoológicos y santuarios internacionales. Con esta medida cautelar, el juez intenta evitar daños irreversibles mientras se estudia el fondo del asunto, una decisión que ha provocado tensiones entre quienes defienden el medio ambiente y quienes abogan por los derechos de los animales.

El plan del gobierno, anunciado el 13 de abril, preveía sacrificar 80 hipopótamos durante el segundo semestre del año como parte de una estrategia valorada en casi 2 millones de dólares. Irene Vélez, directora de la Agencia Nacional del Ambiente, defendió esta medida al afirmar que «desde 2022 la ciencia nos indicó que es necesario reducir la población para proteger nuestros ecosistemas». Los 80 ejemplares serían principalmente extraídos de la Hacienda Nápoles y la vecina Isla del Silencio, donde se concentra gran parte de esta especie invasora.

La historia de estos hipopótamos se remonta a 1981, cuando Pablo Escobar, líder del Cartel de Medellín, decidió importar ilegalmente cuatro ejemplares desde África para su zoológico privado en la Hacienda Nápoles, un terreno de tres mil hectáreas situado en Puerto Triunfo, a 150 kilómetros de Medellín. Lo que comenzó como una excentricidad del narcotraficante —un macho y tres hembras— ha derivado tres décadas después en un grave problema ambiental y de seguridad. Estos animales, al carecer de depredadores naturales en su nuevo entorno colombiano, han proliferado descontroladamente hasta alcanzar la población actual.

La Hacienda Nápoles fue mucho más que un simple zoológico; Escobar la transformó en un símbolo ostentoso de su poder económico, importando ilegalmente cientos de especies exóticas desde África y otras partes del mundo: jirafas, cebras, rinocerontes y elefantes. La logística detrás del traslado y mantenimiento de estas especies implicó altos costos y una red internacional de contactos que reflejaba el alcance global de sus operaciones. Aunque inicialmente Escobar abrió las puertas de la hacienda al público sin costo alguno para que los colombianos pudieran admirar su colección, el legado dejado fue radicalmente distinto al esperado.

Tras la muerte del narcotraficante en 1993, el gobierno colombiano expropió la hacienda y eventualmente la transformó en un parque temático abierto al público. Sin embargo, los hipopótamos escaparon de los centros donde fueron llevados para su protección y lograron adaptarse perfectamente al ecosistema del río Magdalena. Hoy por hoy, la Hacienda Nápoles funciona como atracción turística centrada en la educación ambiental; no obstante, el problema creado por el capo narco persiste y se agrava cada año.

El hipopótamo es el tercer animal terrestre más grande del planeta, solo superado por el elefante y el rinoceronte blanco, con un peso que puede variar entre 1.300 y 3.500 kilogramos. Su mordida está entre las más letales del reino animal y es extremadamente territorial. Estos imponentes mamíferos pueden vivir hasta 50 años y tienden a volverse agresivos ante la presencia humana, lo cual representa un verdadero peligro para campesinos y pescadores a lo largo del río Magdalena, considerado el principal curso fluvial de Colombia misdetalles3d.es.

El gobierno colombiano ha encontrado serios obstáculos para abordar esta crisis. En 2022 declaró oficialmente a estos hipopótamos como especie exótica invasora; sin embargo, los intentos para trasladarlos a otros países no han prosperado. Irene Vélez explicó que estos hipopótamos presentan «pobreza genética» debido a la endogamia, lo cual ha generado «daños genéticos ya visibles» en algunos ejemplares. A pesar de las conversaciones con naciones como Sudáfrica, estas no muestran interés alguno en recibir individuos con problemas genéticos derivados del escaso número con el cual se formó su población original.

La suspensión judicial marca un nuevo capítulo en esta contienda. Mientras se analiza la tutela que cuestiona la eutanasia como método viable para controlar a estos animales, el gobierno deberá buscar alternativas que satisfagan tanto a defensores del medio ambiente como a activistas por los derechos animales. La opción de realizar una esterilización masiva podría reducir la población sin necesidad de eliminar a los animales; además, trasladarlos a espacios controlados en zoológicos internacionales sigue siendo una posibilidad limitada por cuestiones genéticas.

Una anécdota fascinante revela cómo comenzó realmente esta población única de hipopótamos colombianos. Inicialmente, Escobar importó solo un macho y tres hembras desde África, pero luego ordenó a Ricardo «Cuchilla» Londoño conseguir una hembra adicional. Sorprendentemente, esta última no llegó desde tierras africanas sino desde un zoológico ubicado en Texas, Estados Unidos. Esa única hipopótama se convirtió en el ancestro genético de todos los ejemplares actuales en Colombia, lo cual explica parcialmente los problemas endogámicos presentes.

Otro detalle curioso es que inicialmente Escobar deseaba que estos animales vivieran completamente libres dentro de su hacienda, sin depredadores naturales amenazantes. Incluso abrió sus puertas al público gratuitamente para permitir que todos admiraran su colección animal. Lo que nunca pudo prever fue que este ambiente sin depredadores naturales y bajo un clima tropical favorable haría posible convertirlos en una plaga ambiental cuyo impacto perduraría mucho después de su fallecimiento. Hoy día, el legado más duradero de Pablo Escobar no radica únicamente en su imperio criminal; son estos hipopótamos reproduciéndose libremente en las aguas del Magdalena, recordando así las consecuencias duraderas provocadas por un poder desenfrenado.

Un juez detiene el sacrificio de los hipopótamos heredados del imperio de Escobar

Contenido original en https://www.periodistadigital.com/pd-america/20260425/juez-detiene-sacrificio-hipopotamos-heredados-imperio-escobar-noticia-689405204106/

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