Tribunal Supremo: la cuadrilla de maleantes en el Gobierno Sánchez y en el PSOE, en un calvario judicial

📅 10/04/2026

El juicio de Ábalos confirma a Ferraz como centro de pagos e ingresos en dinero negro.

José Luis Ábalos no era un personaje periférico del Gobierno de Pedro Sánchez.

Era su hombre fuerte, el secretario de Organización del PSOE, el ministro que controlaba uno de los departamentos con mayor capacidad de gasto e influencia del Estado. Lo que se está juzgando en el Tribunal Supremo no es la historia de un político que se torció en los márgenes del poder. Es la historia de una corrupción que, si se confirma lo que apuntan los testimonios, estaba incrustada en el centro mismo del Gobierno.

Esa distinción importa. Y mucho.

La novedad que lo cambia todo

El juicio lleva días acumulando el desfile habitual de estos procesos: comisionistas, testaferros, conseguidores, intermediarios de toda condición. Figuras que orbitan alrededor del poder y que, cuando llegan al banquillo, cuentan historias que se contradicen, se matizan y se desdibujan.

Pero la sesión de ayer introdujo algo cualitativamente distinto. Tres testigos que no forman parte de ese ecosistema habitual, Carmen Pano, su hija y el conductor de esta, declararon ante el tribunal con una coherencia y una concreción que resulta difícil de ignorar. Sus testimonios mencionan bolsas con «tacos» de billetes depositados en Ferraz y una presunta comisión de medio millón de euros pagada por el propietario de Air Europa a cambio del rescate a la aerolínea con fondos públicos.

Lo que convierte estos testimonios en especialmente relevantes no es solo su contenido. Es su origen. Son voces externas al círculo de acusados y comisionistas. Son testigos que no tienen un interés directo en el resultado del juicio y que, sin embargo, apuntan en la misma dirección que los informes de la UCO y los mensajes interceptados.

En un proceso judicial, la corroboración externa es exactamente lo que los fiscales necesitan y lo que las defensas más temen.

Ferraz como escenario

El detalle más perturbador de los testimonios de ayer no es el medio millón de Air Europa, que ya figuraba en las investigaciones previas. Es la mención a bolsas con billetes depositadas en la sede central del PSOE en la calle Ferraz de Madrid.

Si esos testimonios se sostienen a lo largo del juicio, lo que estaría sobre la mesa ya no sería solo la corrupción de un ministro y su entorno. Sería la posible financiación ilegal del partido gobernante. Un escenario que trasciende con mucho el caso individual de Ábalos y que coloca al PSOE como institución en el centro de la investigación.

Es ahí donde el juicio deja de ser la historia de un hombre y empieza a ser la historia de un sistema.

El Tribunal Supremo lleva días convirtiendo la sala de vistas en el escenario más incómodo para el Partido Socialista.

El juicio sobre la trama Ábalos acumula sesión tras sesión testimonios que dibujan un sistema de financiación irregular que va mucho más allá de las comisiones por las mascarillas que le dieron nombre al caso.

Esta semana, tres testigos han confirmado ante el tribunal entregas de dinero en efectivo vinculadas a rescates empresariales y contratos de hidrocarburos. Lo que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil lleva meses documentando en informes ya tiene cara, apellidos y declaraciones bajo juramento.

La bolsa deportiva de Hidalgo

El relato más cinematográfico lo protagoniza Víctor de Aldama. Según su testimonio, Juan José Hidalgo, propietario de Air Europa, dejó caer 500.000 euros en una bolsa deportiva en su propio chalet. El concepto, no declarado en ningún papel: agradecimiento por el apoyo estatal al rescate de la aerolínea.

La operación no fue espontánea. Koldo García, exasesor de José Luis Ábalos, y el propio Aldama recogieron ese dinero en casa de los Hidalgo justo antes de que el Consejo de Ministros aprobara el rescate de Air Europa en 2020. La cronología, en este tipo de casos, lo dice todo.

Los 90.000 euros que llegaron a Ferrazmatriceriaymoldes.es

Pero el dinero no se quedó en el chalet. Carmen Pano declaró ante el Supremo que se encargó personalmente de llevar fondos a la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid. Le habían indicado que el dinero provenía del empresario. En total, 90.000 euros en efectivo que llegaron a la sede central del partido gobernante.

Su hija Leonor Pano y el chófer de esta última corroboraron el relato. Tres testimonios que apuntan en la misma dirección.

Joseba García, hermano de Koldo, ya había declarado anteriormente haber recogido dinero en efectivo en Ferraz en varias ocasiones. El partido lo justificó como «devoluciones de gastos». La UCO lo vincula a sobornos por contratos de mascarillas y otros asuntos. Sobres que entraban, bolsas que salían, billetes que evitaban cualquier control. Los investigadores han detectado un patrón lo suficientemente sistemático como para hablar de una presunta caja B dentro del partido.

Ábalos, los pisos y los silencios

El testimonio de Jessica Rodríguez añadió otro elemento perturbador al cuadro. La testigo narró ante el tribunal cómo Ábalos intentó conseguirle un piso y un trabajo. La lectura que hace la acusación es directa: una operación para comprar su silencio.

Por su parte, un testigo identificado como Aimar reconoció haber mantenido ocho encuentros con Aldama, aunque los desvinculó de cualquier reparto económico, atribuyéndolos a cuestiones relacionadas con un vehículo. Una explicación que el tribunal escuchó sin aparente convicción.

El patrimonio sin explicar de Ábalos

Más allá de los testimonios, la UCO ha detectado 95.437 euros en el patrimonio de Ábalos que no encuentran justificación en ningún documento. Los investigadores siguen rastreando pagos mensuales ocultos y discrepancias contables que podrían ampliar el círculo de implicados.

La trama de los hidrocarburos añade otra capa al caso, con acusaciones que salpican a exministros y que la UCO está documentando en paralelo al resto de la investigación.

Los ecos en Murcia

El modus operandi no parece exclusivo de Madrid. En Murcia, la investigación apunta a Jesús Cobos, descrito como uno de los fontaneros socialistas de la región, quien habría recibido hasta 70.000 euros públicos para llevar a cabo espionaje digital contra el PP. Un patrón que se repite con demasiada coherencia para ser coincidencia.

Sánchez en silencio, la oposición en pie de guerra

Mientras el juicio acumula revelaciones, Pedro Sánchez se atrinchera en La Moncloa sin dar explicaciones públicas. El portavoz del PP, José Antonio Maíllo, formuló esta semana la pregunta que el Gobierno no quiere responder: «¿Ha colaborado el PSOE en la financiación ilegal de Ábalos y Cerdán?»

Los medios afines al Gobierno llevan días intentando contrarrestar el impacto del juicio sin demasiado éxito. Las declaraciones bajo juramento tienen una solidez que resulta difícil de relativizar con editoriales.

El Tribunal Supremo, además, ha cerrado la puerta a la Abogacía del Estado para ejercer la acusación, redirigiendo parte del caso hacia la Audiencia Nacional. Lo que significa que el proceso no ha hecho más que empezar.

Bolsas de deporte con medio millón de euros. Sobres de efectivo en la sede de un partido. Un exministro con casi cien mil euros sin justificar. Y un presidente que no dice nada.

El silencio, a veces, es la respuesta más elocuente de todas.

Tribunal Supremo: la cuadrilla de maleantes en el Gobierno Sánchez y en el PSOE, en un calvario judicial

Contenido original en https://www.periodistadigital.com/politica/20260410/tribunal-supremo-cuadrilla-maleantes-gobierno-sanchez-psoe-calvario-judicial-noticia-689405199516/

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