Energéticas en la era Trump: rentabilidad que resiste y saca partido de la volatilidad

📅 04/08/2025 📂 trump

La compra de petróleo y gas a Estados Unidos forma parte de las exigencias de Donald Trump a sus socios comerciales, como la Unión Europea, que acordó adquirir energía por 750.000 millones de dólares en tres años, una cifra difícil de asumir por la falta de infraestructura y el aumento de dependencia energética. Esta política impulsa la industria de combustibles fósiles, influyendo en los precios del petróleo y el gas, mientras disminuye la inversión en sostenibilidad.

A pesar de que el crudo ha caído un 6% este año, las acciones de petroleras y gasistas han subido: el sector europeo un 12% y el estadounidense un 14%. Desde abril, empresas como Repsol han aumentado su valor casi un 40%, beneficiándose de la volatilidad generada por los aranceles y tensiones geopolíticas.

La política de Trump ha creado fluctuaciones en el precio del petróleo, pero estas no han perjudicado a las petroleras, sino que han reforzado su perfil defensivo. José Manuel Amor, de AFI, destaca que el sector genera liquidez y protege contra la inflación.

La volatilidad ha sido constante: sanciones a Rusia llevaron el Brent a 82 dólares, luego cayó a 60 por temor a recesión, y repuntó en junio tras tensiones con Irán. Las petroleras estadounidenses de gas licuado subieron un 8% tras el acuerdo UE-EE UU, asegurando demanda futura.

Las políticas de Trump frenan, pero no detienen, la transición a renovables. Las petroleras europeas cotizan con descuentos del 40-50% frente a las estadounidenses, en parte por su diversificación hacia energías limpias. BP, por ejemplo, reduce inversiones en renovables y aumenta en petróleo y gas en Irak e India.

A largo plazo, el sector enfrenta desafíos por el auge del coche eléctrico y la electrificación. Sin embargo, el consumo de petróleo sigue creciendo, especialmente en emergentes, y es clave en industrias como la química y textil.

Analistas como AFI recomiendan petroleras a corto-medio plazo, aunque con riesgos geopolíticos. Shell, favorita de Bank of America, tiene un precio de equilibrio de 70 dólares, por debajo de la media de sus competidores (95 dólares).

El futuro del crudo dependerá de factores geopolíticos y exceso de producción. Goldman Sachs prevé un Brent a 66 dólares este año, bajando a 52-56 en 2026, aunque podría subir a 90 o caer a 40 según escenarios. La OPEP podría aumentar producción, influyendo en los precios.

En resumen, el petróleo sigue siendo relevante en carteras, especialmente en tiempos de volatilidad, aunque su futuro a largo plazo es incierto.

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