El apoyo a Trump empieza a resquebrajarse entre sus bases en su primer año tras su regreso a la Casa Blanca
Un año de gobierno: La base de Trump muestra signos de fragilidad
Un respaldo menos sólido
Al cumplirse un año de su segundo mandato, Donald Trump mantiene el apoyo mayoritario de su base electoral, pero este ha perdido solidez. No es una fractura definitiva, sino una lealtad más condicionada y menos automática, que comienza a presentar grietas al enfrentarse a la realidad diaria y a una agenda presidencial cada vez más compleja.
Las prioridades en conflicto
Esta tensión se evidencia en cómo las preocupaciones económicas cotidianas quedan en un segundo plano frente a una política exterior más activa —con Venezuela como ejemplo central—, mientras la inquietud por los precios altos no encuentra una solución clara. Al mismo tiempo, la crisis de credibilidad vinculada al caso Epstein persiste: no acapara los titulares, pero tampoco desaparece, actuando como un rumor constante dentro de la propia coalición del presidente.
El peso de la economía
El incremento constante del coste de la vida se ha transformado en la principal carga para Trump. Según una encuesta de AP, únicamente el 31% de los estadounidenses aprueba su gestión económica, una caída de nueve puntos desde marzo y la valoración más baja que ha registrado en este sondeo durante toda su carrera política.
Trump llegó a ridiculizar esta frustración pública, refiriéndose al término "asequibilidad" como un nuevo "engaño". No obstante, semanas después, el presidente parece buscar un cambio de narrativa, destacando indicadores macroeconómicos como señales de recuperación, una estrategia que ya empleó su antecesor, Joe Biden, sin lograr convencer.
Caída en los temas bandera
La aprobación de Trump también retrocede en los asuntos que él mismo promocionó como pilares de su campaña:
- La gestión de la inmigración ha bajado 10 puntos (del 49% al 38%).
- La gestión del crimen también ha descendido 10 puntos (del 53% al 43%).
La fisura dentro del partido
En el Partido Republicano, el desgaste es moderado pero perceptible. El 69% de los republicanos aprueba ahora su gestión económica, frente al 78% de marzo. En entrevistas, muchos votantes que aún lo apoyan admiten que su situación económica personal no coincide con el discurso oficial de prosperidad, aunque conceden al presidente más tiempo para cumplir sus promesas.
La política exterior y "América primero"
Este descontento interno coexiste con un giro estratégico que explica por qué gran parte del movimiento MAGA no ve contradicción entre el "América primero" y la operación en Venezuela. Hoy, el lema se entiende menos como aislacionismo y más como control de la esfera de influencia: Estados Unidos debe ejercer autoridad en su hemisferio y actuar con fuerza cuando su interés nacional esté en juego mundocontratos.com.
Bajo esta lógica, la acción en Venezuela se justifica como una intervención legítima. La fuerza se normaliza si puede presentarse como una operación rápida, victoriosa y sin coste para las tropas estadounidenses. Aunque Trump afirma que "a MAGA le encanta todo lo que hago", las contradicciones surgen cuando el mensaje se desdibuja, como cuando el secretario de Estado, Marco Rubio, tuvo que aclarar que no habría "botas sobre el terreno" tras declaraciones ambiguas del presidente.
Críticas desde el flanco
La voz disidente más notable ha sido la de la excongresista republicana Marjorie Taylor Greene, quien renunció a su escaño por desacuerdos con Trump. Greene criticó: "Es el mismo guion de Washington que no sirve al pueblo estadounidense... Quiero que la política interior sea la prioridad".
Steve Bannon, ideólogo clave del movimiento, también ha rechazado abiertamente la intervención en Venezuela, advirtiendo que confunde a la base y evoca el "fiasco de Irak", un precedente traumático.
La sombra persistente de Epstein
Mientras tanto, la sombra del escándalo de Jeffrey Epstein continúa proyectándose sobre Trump. La Cámara de Representantes, de mayoría republicana, aprobó una medida para desclasificar archivos del caso, tras meses de resistencia de la Administración. Este episodio no ha roto el apoyo republicano, pero lo ha erosionado en un área sensible: la transparencia.
Una mayoría de estadounidenses, incluidos muchos republicanos, cree que el Gobierno oculta información sobre el caso. No es un tema decisivo en las urnas, pero sí una herida para una base conservadora y religiosa que rechaza los escándalos sexuales.
Conclusión: Un año más vulnerable
Por ahora, el apoyo se mantiene. Pero entre la presión económica, una agenda exterior demandante y una crisis de confianza sin resolver, el trumpismo inicia 2026 en una posición menos fortificada que la que tenía hace un año.
Contenido original en https://www.elperiodico.com/es/internacional/20260119/apoyo-trump-bases-empieza-resquebrajarse-primer-ano-segundo-mandato-125718150
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