Colombia: Narcos de las FARC asesinan a 14 y causan 38 heridos en un autobús del Cauca

📅 27/04/2026

Un cilindro bomba lanzado por la columna Jaime Martínez impactó un autobús de pasajeros en la Vía Panamericana, a su paso por Cajibío, en el departamento del Cauca.

Catorce muertos. Treinta y ocho heridos, muchos de ellos indígenas.

El vehículo quedó destruido. La explosión abrió un cráter en la carretera principal del suroeste colombiano y alcanzó a otros quince vehículos que circulaban por la vía.

Era fin de semana. La carretera estaba llena de civiles.

El ataque no llegó solo. En las 48 horas anteriores, el Valle del Cauca había registrado 26 acciones criminales dirigidas exclusivamente contra población civil. Y en días previos, la misma columna había atacado batallones en Cali y Palmira, sin bajas militares pero con daños materiales significativos.

El general Hugo Alejandro López, al mando de las Fuerzas Militares, confirmó que la columna Jaime Martínez bloqueó la vía y se enfrentó al Ejército que se encontraba en la zona antes del ataque al autobús. El presidente Gustavo Petro calificó a los atacantes de terroristas, fascistas y narcotraficantes.

Quiénes son y qué controlan

La columna Jaime Martínez forma parte del Estado Mayor Central (EMC) de las disidencias de las FARC, el grupo armado liderado por Iván Mordisco que surgió tras el acuerdo de paz de 2016 cuando un sector de la guerrilla decidió no entregar las armas y volver al negocio que siempre había financiado la insurgencia colombiana: el narcotráfico.

El EMC tiene miles de combatientes activos en Cauca, Nariño y Valle del Cauca. Controla rutas de cocaína hacia los puertos del Pacífico y produce aproximadamente el 70% de la coca colombiana. No es una guerrilla ideológica en el sentido clásico. Es una organización narcoterrorista con cobertura política.

El ecosistema criminal del suroeste colombiano incluye además al Clan del Golfo, que a veces colabora con las disidencias, y a escisiones del propio EMC como La Seguera y los Comuneros del Sur. Restos del ELN también operan en la zona. La competencia entre estas organizaciones por el control de las rutas de coca es una de las causas del incremento de la violencia: las masacres han aumentado un 20% desde 2025.

La sombra de Petro y el fracaso de la «paz total»

El presidente Petro, exintegrante del grupo guerrillero M-19, llegó al poder en 2022 con la promesa de la «paz total»: negociaciones simultáneas con todos los grupos armados, reducción de la presión militar y búsqueda de acuerdos políticos con quienes habían elegido las armas.

Inició conversaciones con Mordisco y el EMC. Redujo operaciones militares. Liberó presos. Y en 2025, los diálogos se rompieron tras una serie de enfrentamientos con el Ejército que demostraron que las disidencias usaban las treguas para reorganizarse, no para negociar de buena fe.

El cilindro bomba de Cajibío es la imagen más brutal del resultado de esa estrategia. La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, lo dice sin rodeos: «El Valle no puede seguir solo». Senadores como Miguel Uribe acusan a Petro de incompetencia e incapacidad, señalando que su desconfianza hacia las agencias de seguridad oficiales ha llevado a crear estructuras paralelas que debilitan la coordinación.

La ausencia de Petro en redes sociales durante 60 horas en el pico de la crisis de violencia generó críticas por lo que sus adversarios calificaron de «incumplimiento» con su responsabilidad como comandante en jefe.

El pasado del presidente en el M-19, organización que tuvo vínculos con el narcotráfico, alimenta suspicacias que él rechaza. La Corte Constitucional ha impedido que su campaña electoral de 2022 sea investigada por financiación irregular, dejando el asunto bajo control del Congreso.

La respuesta que llega tarde

Tras el atentado, las autoridades convocaron un consejo de seguridad en Palmira con la participación de la gobernadora Toro, el ministro de Defensa y generales del Ejército. Se desplegaron más tropas en el triángulo Cauca-Valle-Nariño. La ONU condenó los ataques y pidió una desescalada urgente.

Mordisco sigue libre, con una recompensa millonaria por su captura que nadie ha cobrado.

En el Cauca y el Valle, los ataques son casi diarios. Los civiles cargan con los bloqueos de carreteras, las bombas en las vías y las masacres en las comunidades indígenas que quedan entre los grupos en conflicto. El narcotráfico no distingue entre objetivos militares y autobuses de pasajeros cuando lo que persigue es demostrar que controla el territorio.

En Cajibío, familias lloran a sus muertos junto a un cráter en la Panamericana que tardará semanas en repararse. La vía que conecta el suroeste de Colombia con el resto del país, bloqueada por una organización que el presidente intentó negociar y que respondió con un cilindro bomba.

La paz total no llegó. La violencia, sí.

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Contenido original en https://www.periodistadigital.com/pd-america/20260426/colombia-narcos-farc-asesinan-14-causan-38-heridos-autobus-cauca-noticia-689405204326/

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