Ábalos señala al Gobierno desde prisión: “Me imputan a mí mientras los demás siguen intocables”

📅 26/12/2025 📂 facha

Encuentro en la prisión de Soto del Real

El letrado Pablo Franco, natural de A Coruña, mantuvo recientemente un encuentro con José Luis Ábalos en el centro penitenciario de Soto del Real. El exministro se halla en prisión provisional desde el 27 de noviembre, vinculado a la investigación del denominado 'caso de las mascarillas'. La conversación, que se prolongó durante noventa minutos, se desarrolló a través de un cristal y en un contexto de absoluta privacidad: sin dispositivos de grabación y con total franqueza. Según la descripción de su abogado, Ábalos presenta un buen estado anímico y una mejoría en su aspecto físico. Lejos de mostrarse abatido, su postura no es de autocrítica, sino de una acusación directa contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez, al que responsabiliza de haber consentido —o incluso fomentado— una investigación dirigida que le habría convertido en un sacrificio para proteger al núcleo principal del poder socialista.

Una defensa basada en la desigualdad de trato

En su diálogo con Pablo Franco, el que fuera número dos del PSOE deja claro que no se atribuye en exclusiva la responsabilidad de los hechos, y que su situación responde más a una conveniencia política que a un fundamento jurídico sólido. “En este proceso solo se imputa al corrupto, nunca al corruptor”, afirmó el exministro durante la entrevista.

Ábalos manifiesta su incomprensión —o su rechazo— ante el hecho de que él se encuentre entre rejas mientras otras figuras del Gobierno que intervinieron en operaciones análogas continúen en libertad, sin imputaciones y al margen de cualquier investigación. El 'caso de las mascarillas', que él minimiza considerándolo algo insignificante, le sirve para citar nombres concretos: Ángel Víctor Torres y Fernando Grande-Marlaska.

Aunque ambos participaron en gestiones similares, ninguno ha afrontado el tortuoso proceso judicial que sufre el exministro. Para Ábalos, la distinción no se basa en criterios legales, sino políticos: considera que hay personas prescindibles y otras que son intocables.

Inconsistencias en la investigación

Uno de los aspectos más contundentes de su exposición es el análisis del propio caso. Plantea que, de haber existido corrupción, necesariamente hubo una contrapartida económica. Sin embargo, la empresa supuestamente beneficiaria no está imputada; solo él lo está. Esta anomalía, según su visión, evidencia que la instrucción no pretende descubrir la verdad, sino designar a un culpable que cumpla una función determinada.

El mensaje subyacente es nítido: el sistema requería un chivo expiatorio, y él fue el seleccionado para que el Gobierno pudiera mostrar una respuesta y reforzar su unidad.

Ruptura total con el presidente

La separación con Pedro Sánchez es absoluta. Ábalos retrata a un presidente excesivamente preocupado por su imagen pública, fríamente calculador y alejado de la realidad social que dice representar. Cuestiona su “feminismo de escaparate”, restringido a ministras y círculos elitistas, y sugiere que el Sánchez de la vida privada dista mucho del que se proyecta en los actos públicos.

Ábalos es categórico al afirmar que no existirán mensajes de WhatsApp comprometedores del presidente; advierte que Sánchez nunca deja huella escrita y que, si tiene algo que comunicar de importancia, lo hace en conversaciones caminando por los jardines de La Moncloa. La lectura entre líneas es clara: el presidente se asegura su propia protección mientras permite que otros asuman las consecuencias misdetalles3d.es.

Consecuencias personales y estrategia política

Con 66 años, Ábalos declara sentirse asfixiado económicamente. Al no percibir el sueldo de diputado y afirmar carecer de otros ingresos, mantiene su escaño porque renunciar a él equivaldría, en su opinión, a conceder al Gobierno una victoria política. Su permanencia en el cargo bloquea un voto crucial para el PSOE, lo que, a su juicio, explica la dureza del procedimiento en su contra.

Desde la prisión, dedica su tiempo a escribir a mano, tomar apuntes y preparar su defensa. No descarta la posibilidad de publicar un libro en el futuro. Sobre un posible acuerdo con la justicia, su postura es firme: ni lo contempla.

Un damnificado, no un arrepentido

José Luis Ábalos no se presenta como alguien que lamenta sus actos, sino como una víctima de las circunstancias. Está convencido de que la versión oficial es frágil, de que las pruebas pueden desmoronarse y de que el Gobierno ha errado al pensar que podría marginarlo en silencio.

Desde su celda, transmite a Pablo Franco una idea poderosa: sabe demasiado, recuerda con detalle y no está dispuesto a asumir en solitario la culpa por el funcionamiento de un sistema que contó con el visto bueno del poder.

Y concluye con una reflexión: en el ámbito de la política, al igual que en el de la justicia, los silencios solo se mantienen mientras resultan convenientes para quienes los guardan.

Ábalos señala al Gobierno desde prisión: “Me imputan a mí mientras los demás siguen intocables”

Contenido original en https://www.esdiario.com/videos/251226/175622/abalos-senala-gobierno-prision-me-imputan-mi-demas-siguen-intocables.html

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