Trump impulsa el giro a la derecha en América Latina en plena crisis de seguridad y recesión
Reconfiguración política en América Latina
Un viraje regional
Recientemente, Honduras se convirtió en el primer país centroamericano en manifestar una tendencia que está ganando fuerza en toda Latinoamérica: el declive de la izquierda y una percepción de Donald Trump menos negativa fuera de Estados Unidos de lo que se pensaba. En una nación familiarizada con procesos electorales polarizados, ... el apoyo público del mandatario norteamericano al aspirante de derecha Nasry Asfura modificó las predicciones y generó un incremento sorpresivo en su votación.
Aunque el escrutinio es ajustado y está marcado por reclamos mutuos entre Asfura y Salvador Nasralla, la conclusión de fondo permanece: las fuerzas de derecha, representadas por ambos contendientes, han absorbido al oficialismo y han relegado a la izquierda gobernante a una caída estrepitosa, al obtener menos del 20% de los sufragios.
Una tendencia continental
Este cambio en Honduras se inserta en una dinámica regional que se intensifica, potenciada por la participación directa de Estados Unidos bajo la administración Trump. En Argentina, los comicios legislativos del mes previo mostraron señales similares del crecimiento conservador. Javier Milei, quien asumió el poder con un plan de ajuste y expresando admiración por Trump, había sufrido una derrota en la provincia de Buenos Aires que algunos vieron como el principio de su declive. No obstante, la injerencia estadounidense alteró la situación. Trump vinculó su respaldo financiero al avance de las reformas e incrementó la asistencia en medio de la presión económica.
Lejos de penalizar a Milei, el electorado avaló ese camino. Sus aliados superaron el 40% del voto a nivel nacional y aumentaron su representación en el Congreso. A pesar de la recesión y las medidas de austeridad, una porción significativa de la ciudadanía prefirió continuar con un proyecto ultraliberal y alineado con Trump, en lugar de retornar el poder al peronismo, al que muchos atribuyen la crisis generalizada.
La Casa Blanca había asociado a esos comicios un paquete de ayuda financiera por hasta 40.000 millones de dólares, sujeto al triunfo de los partidarios de Milei, lo cual se concretó. Trump incluso bromeó ofreciéndole misiles Tomahawk para usar contra los peronistas, una muestra de la profunda sintonía alcanzada entre Washington y Buenos Aires.
El fin de una hegemonía
Durante la década pasada, América Latina estuvo dominada mayoritariamente por gobiernos de izquierda que prometían redistribución, un estado robusto e intervencionista y distanciamiento de Washington. Desde México hasta Argentina, esa ola se proclamó como un proyecto transformador para la región. Sin embargo, no pudo sostenerse frente al deterioro simultáneo en seguridad ciudadana, economía y flujos migratorios.
Hoy, la balanza se inclina hacia el lado opuesto. Un conjunto variado de figuras conservadoras, liberales como Milei y autoritarias como Nayib Bukele en El Salvador, avanza en sociedades que, a través del voto, demandan un cambio juegosboom.com.
De no haber existido manipulación en los comicios venezolanos de 2024, los vencedores habrían sido los candidatos de Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado. La líder opositora, galardonada con el Nobel de la Paz y abierta admiradora de Trump, conducía una fuerza conservadora que ponía en riesgo la continuidad del régimen chavista, aliado de Cuba y protector de movimientos similares en la zona, incluido el de la aún presidenta hondureña, Xiomara Castro.
La figura de Trump, en lugar de perjudicarlos, se ha transformado en un recurso valioso para muchos de estos candidatos. El líder estadounidense brinda respaldo económico, apoyo militar y alianzas fundadas en políticas de mano dura y un discurso político directo que resuena en ciudadanos agobiados por la inseguridad y el estancamiento.
El resultado es un continente que abandona la hegemonía izquierdista y da paso a una derecha que, con sus particularidades, comparte promesas de ley y orden, rigor fiscal y una relación más cercana con la potencia norteamericana.
Casos emblemáticos
- Chile: El cambio es particularmente significativo en un país que fue considerado el laboratorio de la izquierda regional. Cuatro años después de la llegada de Gabriel Boric a la presidencia, el país ha girado con fuerza hacia la derecha. En la primera vuelta presidencial del mes pasado, cerca del 70% de los votos fueron para candidatos conservadores. José Antonio Kast, quien celebra abiertamente el triunfo de Trump en 2024, es el favorito para la segunda vuelta frente a la candidata comunista Jeannette Jara.
- El Salvador: El modelo de Bukele se ha erigido como una referencia regional. Su estrategia de megacárceles, detenciones masivas y fortalecimiento del poder ejecutivo es observada con interés en Perú, Ecuador y por la oposición en Colombia, donde lo presentan como evidencia de que es posible recuperar el control de la seguridad, aunque sea restringiendo algunas libertades.
- Bolivia: Tras casi veinte años de gobierno del MAS, los votantes eligieron en octubre a Rodrigo Paz, un conservador que promete desmantelar los controles estatales que asfixiaban al sector energético. La baja en el precio del gas, la escasez de divisas y la incapacidad para industrializar el litio aceleraron el desgaste del oficialismo.
Desafíos y límites
La inseguridad y el crimen organizado se han convertido en los principales motivadores del voto en gran parte del continente. El ascenso de bandas como el Tren de Aragua, junto con extorsiones y homicidios, ha superado a gobiernos que priorizaron reformas sociales sin contener la violencia. Esta sensación de caos, sumada a la presión migratoria venezolana, impulsa a los votantes hacia propuestas que prometen restaurar el orden y aplicar mayor austeridad.
Sin embargo, la clave reside en la sostenibilidad de estas medidas. Mientras a Bukele le favorecen los índices de popularidad, en Ecuador, Daniel Noboa enfrenta un panorama más difícil. Su propuesta de permitir bases militares estadounidenses fue rechazada rotundamente en una consulta, enviándole un mensaje claro sobre los límites de una alianza muy estrecha con Trump. El repunte de la delincuencia también pone a prueba su promesa de seguridad.
Como señala Ken Roberts, experto en política latinoamericana de la Universidad de Cornell, cualquier giro hacia la derecha en la región "probablemente se enfrentará a fuertes resistencias y a fragilidades de fondo en un contexto marcado por la polarización y por instituciones severamente debilitadas".
Contenido original en https://www.abc.es/internacional/trump-impulsa-giro-derecha-america-latina-plena-20251207041032-nt.html
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