Los nuevos sexadores de pollos: este español ha llevado la IA a incubadoras de media Europa
Si usted come huevos y pollo, esta historia le va a interesar [y puede que desagradar]. En la industria avícola, existe aún un trabajo fundamental que ya casi nadie quiere hacer: el sexador de pollos. Especialistas que agarran un polluelo tras otro, en su primer día de vida; palpan las alas o la cloaca y son capaces de determinar y separar a los machos de las hembras, en segundos; pollito tras pollito, hembra, macho, hembra, hembra, así, durante horas.
Como los pollos machos de gallinas ponedoras producen poca carne –y, obviamente, no ponen huevos—, unos 330 millones de polluelos machos son sacrificados, cada año, al nacer, en Europa, al no ser rentables para la industria. Hasta ahora, los sexadores de pollos se ocupaban de separar a los machos de las hembras para que los machos fueran descartados y sacrificados mediante los dos métodos permitidos en la Unión Europea: la ‘trituración’ –que es lo que la propia palabra indica– o la asfixia, con dióxido de carbono, como explica el Instituto Europeo para la Política y Ley Alimentaria. Las hembras continuaban en las cintas. El macho, a la trituradora.
En los últimos años, algunos países han buscado alternativas al sacrificio, como es el sexado in ovo [dentro del huevo]. Y la inteligencia artificial está revolucionando este proceso.
El operario de una incubadora de pollos de los Países Bajos saca un carro vertical con bandejas de huevos y lo introduce en la máquina. Hay entre 5.000 y 6.000 huevos por carro, con entre 10 y 12 días de incubación. Una cinta transportadora acerca los huevos hasta el escáner de resonancia magnética y en un instante, este proporciona una imagen del embrión. Las imágenes se envían a un sistema de IA entrenado con miles de ejemplos, que clasifica si es hembra o macho. La máquina puede procesar hasta 24.000 huevos por hora.
"Esto lo hace un algoritmo de inteligencia artificial que hemos desarrollado durante los últimos cuatro años", especifica por videollamada a El Confidencial, Miguel Molina Romero, un bioingeniero español asentado en Alemania y cofundador de Orbem, una empresa de imagen avanzada con sede en Múnich, que combina IA y resonancia magnética para analizar materiales biológicos sin abrirlos. Uno de sus campos de trabajo son los huevos de gallina.
Desde 2022, en colaboración con el grupo Vencomatic, especializado en soluciones para la industria avícola, están llevando la resonancia magnética a las incubadoras de Europa, para determinar el sexo del embrión, antes de que nazca el pollo. Dice que una de las razones por las que la automatización está tan solicitada es porque la industria avícola tiene grandes dificultades para encontrar mano de obra para el sexado manualmente.
Cuando el algoritmo dice si es macho, hembra, o un huevo claro –sin embrión y, por tanto, que no desarrollará ningún pollo—, cada huevo continúa su camino en la cinta. Los que tienen embrión hembra regresan a las bandejas de incubación; los machos y claros pasan a otra cinta, para ser descartados. Luego se utilizarán para pienso o biogás, según el cliente.
"Son huevos que están en un proceso temprano de incubación", matiza Molina, que dice que ha habido mucha discusión al respecto, "sobre si esto es un aborto o no". "Creo que es una palabra muy cargada políticamente, pero lo que es verdad es que al final hay un embrión en desarrollo y ese embrión no ha desarrollado todavía un sistema neuronal que permita percibir ningún tipo de estímulo, incluido el dolor", especifica.
Cuenta que la idea de usar IA para el sexado de pollos surgió porque, desde el punto de vista académico, "estábamos metidos en el tema de resonancia magnética, justo cuando empezó el boom de la inteligencia artificial" y surgieron varias ideas para innovar combinando ambas cosas. Una de las socias de Orbem, la doctora María Laparidou, viene del mundo de la veterinaria y dice que quería crear algo que tuviera "responsabilidad con la sociedad". Así que cuando encontraron esta aplicación de sexado dentro del huevo, "fue un momento de revelación, porque es justo el tipo de problemas que podemos resolver con resonancia magnética e IA". "La resonancia es una tecnología que permite ver con muchísima versatilidad dentro de muestras biológicas y la IA permite clasificarlas rápidamente", puntualiza.
De ahí surgieron las primeras patentes de Orbem. Y, junto al tercer socio, Pedro Gómez, "decidimos lanzarnos al agua", continúa Molina, montando su propia empresa y comercializando la aplicación. Explica que tenían un plazo "muy concreto", que era la entrada en vigor de la ley en Francia. Así que trabajaron todo 2022 para que los productos estuvieran listos para operar el 2 de enero de 2023. Desde entonces, han instalado máquinas, además de en Francia, en Alemania, los Países Bajos, Noruega y Suiza.
Molina explica que en todos los sitios en los que han instalado su sistema de sexado in ovo, hubo un tiempo en el que el cliente mantuvo el sexado tradicional, "porque querían estar seguros de que la tecnología era fiable". Pero, con el tiempo, desaparece todo el proceso manual. Su próximo paso, dice, es implantar la tecnología en otros sectores, más allá del avícola. Como es el caso de la fruta. Adelanta que Orbem ya está explorando el uso de resonancia e IA en frutas, para determinar la calidad de una sandía o un aguacate, sin abrirlas.
Pero, ¿qué hacen expertos en IA trabajando con pollos? Antes de la industrialización de la ganadería, los pollos se criaban para producir tanto huevos como carne. Sin embargo, con la intensificación de la producción avícola, la industria se centró en o intensificar la producción de huevos o acelerar el crecimiento muscular de las aves para la carne. Esto hizo que "los pollitos machos de razas ponedoras dejaran de ser económicamente viables", matiza a El Confidencial, Gabriela Kubíková, responsable de Defensa Legislativa en el Instituto Europeo de Derecho y Política Animal. Así, la industria desarrolló métodos de sexado para distinguir a polluelos machos de hembras, poco después de la eclosión, y separarlos y desechar a los machos.
"La solución más eficaz sería adoptar una prohibición [del sacrificio de polluelos] a escala de la UE vinculante para todos los Estados miembros", afirma tajante Kubíková, quien critica que el "actual mosaico de prohibiciones nacionales" genera "distorsiones en el mercado interior de la UE".
Kubíková lamenta que la Comisión Europea haya abandonado en gran medida su plan inicial de una revisión integral de la legislación sobre bienestar animal, "fuertemente influenciada por la presión del sector y la dinámica de la campaña para las elecciones al Parlamento Europeo de 2024". Aunque sigue en la agenda, con el apoyo continuo de Francia y Alemania, que han introducido prohibiciones nacionales, con algunas excepciones.
Luxemburgo fue el primer país de la UE que prohibió la matanza de polluelos machos. Lo hizo tras una ley general que prohíbe matar animales por razones exclusivamente económicas, que entró en vigor en julio de 2018. Le siguieron: Alemania (con una ley parcial en 2022 que se amplió en 2024); Austria (julio de 2022) y Francia (enero de 2023). Italia seguirá sus pasos, con una prohibición que está previsto que entre en vigor en 2027. Y en los Países Bajos, han anunciado una hoja de ruta para eliminar gradualmente el sacrificio de pollitos para finales de 2026, aunque aún no se ha adoptado una prohibición legislativa formal juguetes247.es.
Suiza es también un ejemplo interesante porque, aunque no existe una obligación legal, sus incubadoras utilizan ya tecnología que combina la resonancia magnética con la IA, "lo que demuestra que ya existen alternativas viables al sacrificio", argumenta Kubíková.
En Francia, la legislación exige el uso del sexado "in ovo" desde 2023, pero existe una excepción para los pollitos de razas en las que no se puede aplicar la determinación del sexo en el huevo según el color del plumaje, "es decir, estirpes blancas, que no tienen una color específico de plumas, según el sexo", matiza Kubíková. Explica que, en estos casos, se permite el sacrificio mediante gasificación, puesto que la maceración está prohibida.
En Austria, en mayo de 2022, los partidos gobernantes en ese momento (ÖVP/Verdes, 2021-2025) presentaron un paquete de bienestar animal, concretamente modificaciones a la Ley de Bienestar Animal, la Ordenanza sobre la Cría de Ganado y la Ley de Transporte de Animales. El paquete introdujo varias mejoras en la ganadería, entre ellas, la prohibición de la "trituración" como método para matar a los pollitos machos, que posteriormente fue adoptada.
Desde que la Ley de Bienestar Animal modificada entró en vigor el 1 de enero de 2023, la trituración como método de sacrificio ha sido prohibida en Austria. Sin embargo, el gaseado de pollitos en su primer día de vida continúa, ya que su sacrificio sigue siendo legal para ciertos fines, incluida la producción de alimento para animales. Por lo que, la matanza de pollitos de un día sigue estando permitida en Austria bajo condiciones específicas.
En Italia, se actuó con relativa rapidez en lo que respecta al sacrificio de pollitos, aprobando una prohibición con la Ley de Presupuestos de 2022. La medida italiana prohíbe la matanza de pollitos machos en la cadena de producción de huevos y establece un período de transición para que las incubadoras adopten tecnologías alternativas, en particular sistemas de sexado in ovo. Así, el marco legal está vigente, pero la adopción generalizada del sexado in ovo sigue siendo desigual en el país, debido a los altos costos iniciales y la necesidad de adaptar la infraestructura existente de las incubadoras. Por lo que, en Italia, en la práctica, aún se encuentra en una fase de transición.
Kubíková admite que, aunque el precio es una de las principales preocupaciones en el sector, la tecnología se está abaratando. Además, las inversiones iniciales pueden compensarse parcialmente mediante la venta de huevos sobrantes para alimentación animal o investigación, y la reducción de los costes de incubación y la automatización disminuyen los gastos operativos. Y, como muestran los casos de Francia y Alemania, la financiación pública también es "una herramienta importante para facilitar la transición". Aún, en España, se matan cada año unos 35 millones de pollitos en sus primeras horas de vida.
En 2025, la Comisión Europea puso en marcha un proceso de "modernización" de las normas de bienestar animal, pero que es "una iniciativa mucho menos ambiciosa que los planes de revisión anteriores", lamenta Kubíková. La iniciativa se centra en cuatro áreas y una de las cuales es el sacrificio de pollitos. Dice que mucho dependerá "de cómo evolucione la situación en los próximos meses". El 94% de los europeos se opone a esta práctica, según una consulta ciudadana de 2022, en la que se preguntó a cerca de 60.000 personas.
En algunas incubadoras especializadas en pollos de engorde (para carne), también es necesario el sexado. En este caso, no para sacrificar a los pollos al nacer, sino para que se críen por separado, porque machos y hembras alcanzan diferentes tamaños, y se destinan a diferentes mercados. En España, a falta de sexadores, hay quienes ya apuestan por la IA.
"Una de las claves de la automatización en este mercado es que la gente no quiere trabajar con tareas repetitivas y no es fácil encontrar a operarios especializados porque trabajan muchas horas por la noche, ya que los polluelos suelen nacer muy temprano", afirma a El Confidencial, Vincent Fevrier, vicepresidente de Ventas y Marketing para EMEA, Asia y Oceanía de TARGAN, una compañía de tecnología agropecuaria estadounidense, que también trabaja con IA y pollos. Han puesto en marcha WingScan, un sistema automatizado para identificar el sexo de los polluelos, en su caso, después de nacer. En España, se ha instalado en una incubadora de pollos de Juneda, en Cataluña, tras una alianza, en junio de 2025, con Pondex.
TARGAN trabaja en la industria de pollos de engorde para carne. "Este es un sector distinto al del huevo, porque criamos tanto hembras como machos", especifica Fevrier. Sin embargo, recuerda que también es necesario el sexado porque cada sector requiere pollos de distintos tamaños. Por ejemplo, para asar se buscan pollos pequeños, de entre 1,5 y 1,6 kilos, mientras que para las alitas, se requieren pollos enormes, de 3 kilos. "Así que, para producir estos distintos tipos de pollos, es necesario separar a los machos de las hembras", matiza.
WingScan se instala en la planta de incubación y allí, los pollitos se sexan, se cargan en camiones y se transportan a las distintas granjas, donde se engordan e hidratan hasta alcanzar un peso determinado. Sin embargo, de momento, esta tecnología solo es compatible con ciertas razas de pollo de engorde que desarrollan plumas distintas, como la Aviagen Ross 308, especifican desde la empresa.
"A medida que la población mundial crece, queremos asegurarnos de que todas las personas tengan acceso a alimentos y esto implica un procesamiento más eficiente, en todos los ámbitos", argumenta Joshua Goff, director de Visión Artificial e Inteligencia de Datos de TARGAN. Dice que, desde el principio, sabían que tenían que ser muy rápidos "y capaces de procesar cientos de miles de aves por semana", por lo que optaron por un enfoque de aprendizaje automático. El sistema permite procesar 80.000 aves por hora y en su mayor capacidad, hasta 160.000 aves a la hora. Para Fevrier, "en términos de bienestar animal, la máquina es mucho mejor, ya que no es necesario manipular a los pollitos uno por uno". También es una cuestión de rentabilidad.
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